En la mayoría de los contextos, Noruega desempeña un papel de apoyo a la labor de otros actores dedicados a promover la paz y la reconciliación, incluyendo la ONU, organismos regionales, países y organizaciones no gubernamentales. Paralelamente, hay numerosos conflictos donde la ONU y actores regionales no pueden, o no se les permite, desempeñar tales funciones. Tales situaciones dan cabida a que países como Noruega, con sus recursos, conocimientos y voluntad política, puedan hacer su aporte.
La gestión noruega se basa en una estrecha interacción entre la ayuda humanitaria, la cooperación al desarrollo y el compromiso por la paz, recalcando la importancia de ser reconocible, paciente y con visión de largo plazo.